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Carlos Martín (Arquitecto, Director general L35 Madrid)

La falta de tiempo y el estrés del trabajo acaban por vencer tu voluntad de hacer algún tipo de actividad física. En los fines de semana haces algo de actividad de la que te gusta. Con el tiempo averiguas que lo que te gusta no es lo que más te conviene. Necesitas alguien que te oriente en una materia en la que no sabes casi nada. Lo que recuerdas es de una época en la que tu cuerpo era otra cosa. Los parámetros, habilidades, resistencias no son los de ahora.

En los gimnasios me orientaban solo los primeros minutos de los primeros días. Al poco tiempo me encontraba trabajando en este o aquel aparato con una frecuencia e intensidad fijada por mi mismo y a ojo. Siempre me preocupaba pasarme o no llegar, con lo que perdía interés y acababa por dejarlo.

Casi por casualidad di con Roberto. Se acercó a casa, me valoró en las primeras sesiones, le conté mis problemas y me "puso las pilas" con una batería de ejercicios que iban destinados a paliar los problemas que le expuse mas los que detectó.

En unos meses he ganado movilidad allí donde me estaba quedando agarrotado. El programa de ejercicios varía constantemente, adaptándose a mi evolución y haciendo las sesiones muy amenas.

El entrenador personal ha sido para mí clave para invertir la tendencia al desastre físico al que estaba avocado antes. Supone además una rotura en la actividad semanal que esperas con agrado y poco a poco te vas encontrando con que puedes hacer actividades que ya habías abandonado.

 
       
   

 

 
   

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